viernes, 13 de marzo de 2009

Información sobre Amazonía

Información sobre la Amazonía. (ALDHU-OTCA-COICA) Sobre la superficie total de la Amazonía existen diversos cálculos; sin embargo, en términos generales, se calcula que la extensión geográfica de la cuenca supera los siete millones de kilómetros cuadrados. Por su gran tamaño es considerada la cuenca más extensa de la tierra. (TCA / SPT Publicación No. 33: "Inventario de Proyectos y Presencia Institucional en la Región Amazónica Colombiana. Lima, Perú (1995, 136p)
Solo en Brasil más de 1.000 pueblos han desaparecido para siempre. Recién ahora se comienza a entender que sus profundos conocimientos de un medio ambiente complejo, su cultura y sus formas de vida, son esenciales para el planeta, pues estos pueblos son "antepasados vivos".
Perú con el 13% de la cuenca, tiene el 74% de su territorio nacional en la Amazonía; en Bolivia el 75% de su territorio es amazónico y Ecuador, con apenas el 1.67% de la cuenca, posee el 51% de su territorio allí.
Proceso de poblamiento.
Durante mucho tiempo se consideró a la Amazonía como a un espacio vacío; sin embargo, muchos estudios concluyen que la región ha estado poblada desde tiempos milenarios. Existe la hipótesis, cada vez más aceptada, de que durante el período 3.000 - 1.000 A. C., Colombia, Ecuador y el Alto Amazonas constituían la región de más alto desarrollo cultural del continente.
De acuerdo con las investigaciones arqueológicas, los orígenes de las culturas más avanzadas de América se encuentran en el Noroeste de Sudamérica, en Colombia y Ecuador. La agricultura intensiva, así como la vida en asentamiento de 10 y hasta 50 mil habitantes, se desarrolló en un principio en la selva amazónica, en especial, en las riveras del río Amazonas y sus afluentes mayores. Estas culturas fueron la base de las culturas peruana y mesoamericana (SOUZA, Marcio. Breve historia da Amazonía, Marco Zero, Sao Paulo, Brasil, 1994).
El proceso del poblamiento amazónico ha sido heterogéneo: las culturas indígenas se han adaptado al ecosistema, sus hábitos y costumbres han estado estrechamente relacionados con la dinámica del entorno natural.
La intensidad y dinámica de la colonización ha sido desigual, según momentos históricos diferenciados y a las dinámicas económicas de los países y del mundo. Desde la evangelización, que motivó la creación de asentamientos estables, pasando por la extracción de caucho, pieles, explotación de petróleo y minería, hasta las recientes bonanzas cocaleras y la creación de ciudades, la Amazonía ha sido reconfigurada social e históricamente.
Hoy en la Amazonía viven más de 21 millones de personas, un millón de ellos constituyen pueblos indígenas que pugnan por la preservación de sus territorios y su cultura.
Riqueza de la Amazonía
La Amazonía es conocida por su riqueza en diversos recursos naturales: oro, petróleo, maderas preciosas, caucho, vegetación y fauna. Por propósitos económicos, la región a sufrido la extracción de sus recursos; lo que ha desencadenado el deterioro de los suelos y en casos extremos, la extinción de especies. El debate suscitado en torno a la sostenibilidad del planeta han puesto a la orden del día la necesidad de encontrar formas de manejo alternativo y sustentable de los recursos naturales de la Amazonía. En este contexto, la cuenca amazónica ha dejado de considerarse un ecosistema aislado de los procesos mundiales como la deforestación, degradación y polución. Por el contrario, el equilibrio planetario requiere de la estabilidad de los bosques, el ciclo hídrico y la preservación de las culturas que habitan la cuenca.
Biodiversidad.
La flora y fauna (macro y micro) de la Amazonía, se encuentra hasta hoy intacta en un 85% del área. La deforestación total de la gran cuenca, aún no llega al 15% - (Worldwatch Institute (1990), World Resources Institute (1990)). Adicionalmente, se considera que aproximadamente la mitad del área alguna vez deforestada está cubierta por el crecimiento secundario del bosque (purmas), lo que constituye una ampliación de la expresión de la biodiversidad amazónica al incluir especies y ecotipos nativos que se expresan en algún momento del proceso de sucesión ecológica y no en el Bosque Clímax. (Seminario-Taller biodiversidad y desarrollo sostenible de la Amazonía en una economía de mercado, 11-15 de octubre de 1994; editor: José M. Toledo, Perú). La diversidad de la cuenca está asociada con la existencia de bosques tropicales. Cinco de los diez paises con mayor cantidad de bosques tropicales en el mundo, tienen territorio en la Amazonía.
La Cuenca Amazónica se constituye en la más importante reserva biótica existente en el mundo. Su riqueza ambiental está conformada por numerosos ecosistemas disímiles que interactúan entre sí, estableciendo complejos procesos ecológicos tanto desde el punto de vista de su dinámica, como de su interdependencia.
De las selvas tropicales existentes en el planeta, las dos terceras partes se hallan en la Región Amazónica. Cerca del 70% de los bosques húmedos tropicales se encuentran en la Amazonía.
Entre el 60 y 80% de todas las especies del orbe se encuentra en 8 o 10 países, a los que se les ha designado como "territorios de la megadiversidad", de los cuales cuatro se encuentran ubicados en la Cuenca Amazónica: Brasil, Colombia, Ecuador y Perú (Mittermeier, 1988).
Aunque a la Amazonía se la consideró una gran selva homogénea, existe en ella una gran diversidad de bosques representados en la existencia de: selva húmeda de tierras bajas; la selva húmeda del plan alto y de colinas; la selva mixta y de transición; el complejo de bosque matorral, la sabana estacional y el bosque seco del Chaco. También existen selvas inundables como el manglar; la sabana no inundable tipo llanero; el campo de várzeas; el complejo de sabanas inundables con estrato de palmas, y la sabana, matorral con el bosque abierto sobre arenas blancas (caatingas), entre las áreas consideradas azonales en las llanuras bajas de la cuenca (Rojas y Castaño 1990).
La Amazonía es la mayor reserva fotosintética y el banco genético mejor surtido del planeta. Allí se encuentra la mayor cantidad de materia viva por unidad de superficie del mundo. Mientras que en los bosques templados se encuentran 60 y 140 toneladas de materia viva por hectárea, en la Amazonía se tienen registros de entre 160 y 510 toneladas por hectárea.
La diversidad del bosque amazónico puede llegar a tener de 150 a 312 especies de árboles por hectárea (Bustamante, 1988; Castaño, 1990; Gentry, 1990).
En la Amazonía se encuentra una oferta en aves que supera una quinta parte de todas las especies de avifauna existentes sobre la tierra. Más de 2.000 especies de peces (TCA, 1992), es decir, 8 veces más de lo existente para toda Europa y parte de Asia. Y por lo menos, 65.000 especies de plantas fanerógamas, aunque los inventarios identifican hasta el momento 52.000 de ellas (UICN, 1990; Landázuri, 1987; Bustamante, 1988).
La enorme diversidad biótica existente en la Cuenca del Amazonas se relaciona con un alto grado de endemismos. A esto se debe aunar el hecho que la región es considerado como uno de los más importantes centros de especiación en el neotrópico. Por lo tanto, la única estrategia prudente para conservar la diversidad biológica es conservar la diversidad genética y los ecosistemas que las soportan.
Esta diversidad biológica es responsable hoy en día de una buena parte del bienestar doméstico en cientos de miles de hogares en el mundo. Gracias a las selvas tropicales americanas los objetos tan habituales como los artículos hechos de caucho, los productos alimenticios basándose en cacao (chocolate), algunas variedades de frutas, remedios farmacológicos, materiales de construcción e insecticidas tuvieron su origen en plantas y especies amazónicas.
La diversidad biológica y antropológica (conocimiento ancestral de uso de plantas y animales) ofrecen un inmenso potencial para llevar al mercado nuevos productos (medicinas, raíces y tubérculos, frutales y carnes, productos oleaginosos, pigmentos, especias, fibras y maderas), hoy desconocidos fuera del ámbito amazónico. El desarrollo de este potencial exige una decisión de inversión para la investigación y promoción de su utilización, consumo y demanda en los mercados.
Fuentes hídricas.
El río Amazonas es uno de los más importantes afluentes de agua dulce del planeta. Su descarga sobre el Atlántico es algo más de 220.000 m_/segundo, lo que representa un sexto del agua total de los ríos del planeta
La cuenca como tal, contiente entre el 15 y 20 por ciento del suministro de agua dulce del planeta, siendo una de las reservas más importantes del mundo.
El balance hídrico de la Amazonía depende, en gran medida, de la cobertura forestal de la cuenca. La destrucción de los bosques amazónicos generaría, además del desbalance interno en el ciclo del agua, una disminución en la contribución global del agua atmosférica en las zonas periféricas.
Hasta el 75% de las precipitaciones en la cuenca retornan a la atmósfera, en forma de vapor de agua por la evaporación de las hojas y por la transpiración de las plantas (SaJati,1985). En un punto dado de la cuenca, cerca del 50% del agua que entra al sistema en forma de vapor proviene directamente del Océano Atlántico arrastrado por los vientos alisios, que soplan todo el año desde el este. El 50 por ciento restante proviene de la evapotranspiración de la región misma (Salati et al., 1990).
En cuanto a los ríos, en la cuenca existen tres tipos de ríos con diferentes características físico-químicas y biológicas: ríos blancos, negros y claros o cristalinos (Sioli, 1984).
Los ríos de aguas blancas son de origen andino, razón por la cual cargan gran cantidad de sedimentos provenientes de los Andes. Estas aguas, que son las más ricas en nutrientes, son también las más ricas en recursos hidrobiológicos.
Los ríos de aguas negras contienen pocos sedimentos, son ácidos (pH debajo de 4) y pobres en electrólitos. Su color oscuro se debe a la presencia de ácidos húmico y fúlvico por la descomposición incompleta de la materia orgánica. Nacen de los macizos arcaicos y de zonas con sedimentos terciarios. Durante las crecientes inundan los bosques circundantes, creando un hábitat inundable denominado "igapó".
Los ríos de aguas claras son generalmente transparentes y verdosos, transportan pocos sedimentos y pueden variar considerablemente en sus características físicoquímicas, con pH entre 4 y 7, en función del sustrato geológico.
De otra parte se encuentran los lagos amazónicos. Existen decenas de miles. En general, se originan de los brazos cortados de los ríos y ofrecen variaciones importantes en la composición fisicoquímica de sus aguas, generalmente relacionadas con los ríos que los abastecen (Forsberg etal., 1988).
Deforestación y uso extensivo de los Bosques.
Se calcula que el ritmo de deforestación anual en los bosques tropicales primarios en el mundo es de 250.000 Km_. Es decir, el 2,3% de la superficie de estos bosques son deforestados anualmente (Schilchter1988).
La deforestación en la Cuenca Amazónica se calcula entre 18.000 y 26.000 Km_ por año. En total en la cuenca se han deforestado cerca de 800.000 Km_ (TCA-BID- PNUD, 1992), con los impactos ambientales que esto significa.
Los factores de la deforestación están asociados principalmente con la intervención antrópica. La colonización, la explotación petrolera, la extracción intensiva de recursos minerales, vegetales y faunísticos son los responsables de la pérdida de los bosques amazónicos. Actividades como la ganadería y la agricultura afectan los suelos de la Amazonía, cuyo potencial para la producción son limitadas.
La extracción de madera para fines comerciales se ha duplicado en América Latina y a su vez, las exportaciones se han multiplicado 14 veces en un lapso de 25 años. Este tipo de ocupación se realiza a un ritmo de deforestación de más de 50.000 Km_ por año (Schilchter, 1988).
Hoy día, se calcula que un 68% de la superficie deforestada en la Cuenca Amazónica está siendo empleada para ganadería.
De otra parte, en la Amazonía se realizan actividades agrícolas que deterioran la capacidad de los suelos. Tan solo el 3% de los suelos de la cuenca tiene vocación agrícola. La agricultura se realiza, principalmente, en las vegas de los ríos, por la mayor disponibilidad de nutrientes; sin embargo estas actividades paulatinamente se han expandido hacia zonas selváticas de tierra firme.
Muchos de los proyectos agropecuarios en la Cuenca fueron impulsados por los gobiernos como una opción de desarrollo. La mayor parte de los cultivos son eminentemente comerciales, tales como el café, la Palma africana, el lulo o naranjilla, el arroz, el cacao y el caucho. Entre los cultivos de subsistencia se destacan la yuca, el maíz, el plátano y la papaya. La generación de propuestas de uso sostenible de la Cuenca son recientes y aún falta un largo camino por recorrer para asegurar la preservación de los frágiles ecosistemas amazónicos.
El uso sostenible de los recursos amazónicos se constituye, sin lugar a dudas, en uno de los principales retos para los paises de la Cuenca y para el planeta. Es por esto que los servicios ambientales pueden convertirse en una opción para la región, siempre y cuando se reconozca el conocimiento tradicional como un eslabón fundamental para lograr la sostenibilidad de la Cuenca.
(Fuente: Elaboración ALDHU con base en Tratado de Cooperación Amazónica. imado de CADMA, BID-PNUD. Amazonía sin mitos. 1993. Seminario-Taller biodiversidad y desarrollo sostenible de la Amazonía en una economía de mercado, 11-15 de octubre de 1994; editor: José M. Toledo, Perú.
*No incluyen las áreas de dominio amazónico de Surinam y la Guayana Francesa que corresponden a 142.800 y 91.000 km2 respectivamente.
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Informe: inacción en calentamiento global podría costar 1/3 del PBI mundial. (democracy now-AYI-COICA) El autor de un autorizado estudio sobre el cambio climático afirma que subestimó los peligros del calentamiento global. En 2006, el economista británico Stern escribió un informe sobre la economía del cambio climático (Stern Review on the Economics of Climate Change), en el que afirma que los costos de combatir el cambio climático equivaldrían a un 1% del PBI anual de todo el mundo en 2050. En comparación, el informe sostiene que el costo de no hacer nada equivaldría a un 20% del PBI mundial. Pero en una reunión de las Naciones Unidas en Copenhague, Stern modificó la última cifra y dijo que el costo de la inacción podría llegar a representar un tercio de la riqueza mundial.